Taller CHIVI
Proyecto: Taller CHIVI
Ubicación: Calacalí, Pichincha, Ecuador
Año: 2019
Autores: PESA + Granja Mendoza
Ingeniería: Edson Delgado
Constructora: Cistec
En las afueras de la Villa Amelia, en plena pampa santafesina, donde el paisaje agrícola se
encuentra en una etapa de transformación hacia el desarrollo suburbano. Se plantea una
plaza lúdica para un loteo nuevo.
Este espacio no solo se erige como un punto de encuentro y recreación para la comunidad
emergente, sino que también invita a encontrar ahí un punto de inflexión en el llano infinito
Pampeano, haciendo un guiño a la historia y la esencia del entorno rural.
El proyecto parte de la reinterpretación de las estructuras desmoronadas que se encuentran
dispersas en el paisaje pampeano, conocidas localmente como "taperas".
Estas antiguas
edificaciones que aparentan descomposición han quedado como vestigios de la disolución
espacial de infraestructuras agrícolas, pero han conservado lo necesario para ser
identificadas. Estas estructuras guardan una relación dialéctica con el extenso paisaje
pampeano.
La imagen de una pared arruinada, con sus ladrillos agrietados y un vano abierto hacia el
horizonte, ha servido como pretexto para instrumentar la composición de la plaza la cual se
manifiesta como una serie de muros disgregados, dispuestos de manera estratégica
creando una disposición que permite enmarcar y resaltar la profundidad y la inmensidad del
territorio circundante.
Cada uno de estos muros cuenta con un vano que enmarca vistas hacia el horizonte,
transformándolos en elementos de contemplación y reflexión. Los muros, se materializan
con ladrillo hueco, tomando como referencia la porosidad de las grietas y fisuras que ahora
se representa a través de la porosidad de sus alveolos.
Estos muros no solo son elementos arquitectónicos, sino también símbolos de la conexión
entre lo antiguo y lo nuevo, entre la historia rural y lo emergente.
Entre los muros se distribuyen cuidadosamente juegos infantiles, infraestructuras y
mobiliarios, creando zonas de recreación que están integradas visual y funcionalmente con
el entorno. Aunque algunos muros delimitan áreas de juego, su materialidad porosa permite
una visual constante, facilitando la interacción entre niños y los adultos.
La plaza se complementa con una variedad de solados que no solo aportan funcionalidad,
sino que también responden a la necesidad de un suelo absorbente, adaptándose a las
condiciones climáticas y a la dinámica del uso público.
Algunos caminos están construidos
con ladrillos huecos, al igual que los aparca-bicicletas y los bebederos creando una
expresión uniforme que coloniza la plaza.
En conjunto, la plaza en la Pampa no solo ofrece un lugar de encuentro y recreación, sino
que también sirve como un homenaje a la memoria del paisaje pampeano, invitando a la
comunidad a reconectar con su historia y a disfrutar de un espacio que celebra la
convergencia entre el pasado y el presente, entre la estructura y la naturaleza.
ESPACIO PÚBLICO